Una de las tendencias humanas más fuertes en las relaciones interpersonales es la de pretender producir cambios en las personas con las que interactuamos. Nos gusta pensar que podemos hacer que los otros sean de una manera distinta. Estoy pensando -por ejemplo- en las parejas que se dedican con todas las fuerzas de su corazón a tratar a cambiar aquel con quien viven. Para ello usan manipulaciones emocionales, económicas y toda clase de artimañas para que el otro sea como ellos quieren que sea. Porque es uno de los puntos más “arbitrarios” de la humanidad, este deseo de cambiar al otro que cambie según lo que yo necesito, quiero y pienso que debe ser.
1. Nadie cambia a nadie. Esto hay que tenerlo bien claro. Ningún ser humano cambia realmente por la presión de fuera. Si logra cambiar, lo hace porque ha tomado consciencia del error en el que se encuentra y lo dañino que es para los demás y para sí mismo, así decide interiormente cambiar y hacer las cosas de otra forma. Es una decisión personal e íntima. Esto lo entienden bien quienes han vivido con adictos y han hecho hasta lo imposible para que deje la sustancia que los está destruyendo, pero no lo han conseguido, pues sólo se dará ese ruptura cuando el adicto tome conciencia y decida por sí mismo cambiar.
2. Nadie cambia solo: Esta es la otra cara de la moneda. Ninguno puede decir que va a cambiar aislado de todos los demás. Esto es imposible. Siempre se necesita ayuda de aquellos con los que convivimos y de los que están preparados idóneamente para ayudarme. Por eso, es importante escuchar, analizar y tratar de comprender bien lo que los otros me dicen, porque es importante para cualquier decisión de ser y de actuar de manera distinta.
3. El amor y la aceptación es la mejor manera de ayudar a cambiar: Mientras tengamos que defendernos de los ataques de alguien, nos sintamos presionados u obligados a ser distintos a como somos, es muy probable que no cambiemos. Por inercia humana –válganme el concepto- no queremos dejarnos imponer nada de nadie. Cuando nos sentimos amados, aceptados y valorados, seguro somos capaces de comprender y aceptar lo que se nos está pidiendo e intentamos hacer lo mejor para actuar y hablar de forma distinta. Quien me ama, me ayuda a cambiar sin obligarme, amenazarme, ni manipularme. Cuando me siento amado, cualquier proceso de cambio es posible.
4. Hay cosas que no se pueden cambiar: También debemos saber lo que estamos pidiendo al otro que cambie, porque hay realidades humanas que definen la personalidad, que son estructurales y que no se pueden cambiar. Hay otras que forman parte de la dinámica de la personalidad y seguro que pueden ser distintas. En algunos casos es mejor tomar distancia de alguien que intentar cambiar lo que es imposible que cambie, porque eso lo define y lo hace ser quien es. .
5. Dios ayuda pero no lo hace solo: Sé que para algunos es fácil decir: Dios me cambia. Seguro que Dios tiene poder para cambiar a quien quiera pero ¡ojo! Recordemos que en la historia de salvación hay una clara opción de Dios por respetar la libertad de los hombres, por no obligarlos a nada sino por dejarlos ser. Pues entonces, para que Dios te ayude a cambiar, tienes que dejarlo actuar, tienes que tomar la decisión de hacerlo y luchar por tu cambio. Si no es pura cometa elevada al viento, con apariencia de verdad teológica y nada más.
Tenemos que aprender a respetar y a amar a las otras personas tal cual son. Igual que tener claro que ese es el mejor camino para actuar con los demás. Antes de comprometernos con alguien -o hacernos socios- lo mejor que debemos hacer es conocerlos suficientemente –sé que a nadie conocemos totalmente, pero intentarlo al máximo- para así minimizar el margen de error.
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martes, 20 de septiembre de 2011
domingo, 21 de agosto de 2011
Cosas que no podemos olvidar
Acabo de terminar mi pariticpación en varios eventos de la Renovación Carismática Católica de Guatemala, más exactamente en Ciudad de Guatemal. En ellos he compartido la experiencia que sostiene mi vida y que le da sentido a todo lo que soy: Jesús está vivo, y es el Señor. Ha sido una experiencia bien enriquecedora, sobre toda la de predicar a estos jóvenes y encontrarme con el movimiento Cadenas de Oración. Quisiera compartir con ustedes las ideas básicas de mi predicación en estos días acá:
1. Somos hechura de las manos de Dios: Tantas dificultades y problemas que tenemos en la vida nos han hecho creer que no somos importantes, que somos un número más en la vida y que nuestra existencia no tiene sentido. Tantas derrotas, tantas frustraciones nos han convencido de ellas. Por eso lo primero que tenemos que tener claro es que Dios nos ha creado. Nosotros somos fruto de la decisión de Dios, que nos amó primero, creándonos. Cuando tenemos claro eso entonces tenemos claro también que nuestra existencia no sólo tiene sentido sino que a la vez es una oportunidad de felicidad. Que nadie nos convenza de lo contrario, somos creación de Dios y Dios no hace basura.
2. Somos únicos e irrepetibles: Tenemos la gran tentación de querer ser como los otros, de envidiar lo que los otros son y tienen. Nos gusta compararnos y llorar porque los otros tienen más o son mejores que nosotros. Hoy vuelvo a decirte que tú eres único e irrepetible, que no hay otro como tú en el mundo y que eso te tiene que hacer vivir en gozo y alegría. Cuando Dios te hizo rompió el molde y te dió a Ti la posibilidad de entregarle al mundo algo que nadie se lo puede entregar. Por eso hoy dale gracias a Dios de ser quien eres y trata de dar lo mejor de ti para ser feliz.
3. Somos valiosos: Y lo somos no por la ropa que usemos, no por los títulos que tengamos, no por el dinero de nuestra cuenta bancaria. Somos valiosos porque Dios nos ha creado y nos ama mucho. Quiero que esto no lo olvides. Tú eres tan valioso que Dios ha dado a su Hijo por ti. El ha entregado como rescate por tu liberación la vida de su Hijo (1Pedro 1,18-19) y te ama con amor infinito (Isaías 43,1-7). Que nadie te haga sentir inferior porque no lo eres. Dios te ha dado todo y quiere lo mejor para ti.
4. Somos llamados a la felicidad: Dios no nos creo para la nada o para la destrucción. Nos creó para que fuéramos felices y disfrutaramos la vida a plenitud. El está a nuestro lado para ayudarnos a ganarle a todos los problemas y dificultades que tenemos, luego no podemos vivir con miedo y con tristeza la vida, sino que tenemos que estar seguro que la plenitud nos espera.
Eso fue lo que ocmpartí con estos hermanos. Seguro que Dios tocó con esas palabras sus corazones. Ahora, le pido que a ti que me lees también te toque y te haga sentir que tienes la gran oportunidad de ser felices. No sé si estés viviendo momentos duros pero lo que si sé es que Dios está a tu lado para ayudarte a construir una vida feliz. Animo.
Agradezco a todos los hermanos de Guatemala que me acogieron y me acompañaron en estos días de predicación. Ya vuelvo a Colombia, a Barranquilla, para tratar de seguir haciendo mi ministerio como hasta hoy. Oro por ustedes y espero que lo hagan por mi. Gracias.
1. Somos hechura de las manos de Dios: Tantas dificultades y problemas que tenemos en la vida nos han hecho creer que no somos importantes, que somos un número más en la vida y que nuestra existencia no tiene sentido. Tantas derrotas, tantas frustraciones nos han convencido de ellas. Por eso lo primero que tenemos que tener claro es que Dios nos ha creado. Nosotros somos fruto de la decisión de Dios, que nos amó primero, creándonos. Cuando tenemos claro eso entonces tenemos claro también que nuestra existencia no sólo tiene sentido sino que a la vez es una oportunidad de felicidad. Que nadie nos convenza de lo contrario, somos creación de Dios y Dios no hace basura.
2. Somos únicos e irrepetibles: Tenemos la gran tentación de querer ser como los otros, de envidiar lo que los otros son y tienen. Nos gusta compararnos y llorar porque los otros tienen más o son mejores que nosotros. Hoy vuelvo a decirte que tú eres único e irrepetible, que no hay otro como tú en el mundo y que eso te tiene que hacer vivir en gozo y alegría. Cuando Dios te hizo rompió el molde y te dió a Ti la posibilidad de entregarle al mundo algo que nadie se lo puede entregar. Por eso hoy dale gracias a Dios de ser quien eres y trata de dar lo mejor de ti para ser feliz.
3. Somos valiosos: Y lo somos no por la ropa que usemos, no por los títulos que tengamos, no por el dinero de nuestra cuenta bancaria. Somos valiosos porque Dios nos ha creado y nos ama mucho. Quiero que esto no lo olvides. Tú eres tan valioso que Dios ha dado a su Hijo por ti. El ha entregado como rescate por tu liberación la vida de su Hijo (1Pedro 1,18-19) y te ama con amor infinito (Isaías 43,1-7). Que nadie te haga sentir inferior porque no lo eres. Dios te ha dado todo y quiere lo mejor para ti.
4. Somos llamados a la felicidad: Dios no nos creo para la nada o para la destrucción. Nos creó para que fuéramos felices y disfrutaramos la vida a plenitud. El está a nuestro lado para ayudarnos a ganarle a todos los problemas y dificultades que tenemos, luego no podemos vivir con miedo y con tristeza la vida, sino que tenemos que estar seguro que la plenitud nos espera.
Eso fue lo que ocmpartí con estos hermanos. Seguro que Dios tocó con esas palabras sus corazones. Ahora, le pido que a ti que me lees también te toque y te haga sentir que tienes la gran oportunidad de ser felices. No sé si estés viviendo momentos duros pero lo que si sé es que Dios está a tu lado para ayudarte a construir una vida feliz. Animo.
Agradezco a todos los hermanos de Guatemala que me acogieron y me acompañaron en estos días de predicación. Ya vuelvo a Colombia, a Barranquilla, para tratar de seguir haciendo mi ministerio como hasta hoy. Oro por ustedes y espero que lo hagan por mi. Gracias.
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