lunes, 1 de marzo de 2010

Fe de verdad

Cuando María -obediente a la invitación del Arcángel reconoce en los signos de la historia que para Dios no hay nada imposible- va a visitar a su prima Isabel, se encuentra con un saludo que vale la pena reflexionar: Bendita y Feliz tú, porque has creído.

Bendecir es generar vida. Entonces si alguien puede llamarse bendita es María que lleva en su vientre al Autor de la vida. Ella porta al que da vida y vida en abundancia. Es la nueva arca de la alianza.

¿Somos generadores de vida? ¿Somos portadores de vida para nuestros hermanos? Estas son preguntas que debemos hacernos quienes decimos ser creyentes y manifestamos nuestra fe a diario. Nuestras palabras, nuestras acciones, tienen que ser bendición para los demás.

Nos hemos acostumbrados a “bajarle la caña” a los otros, a buscar la manera de hacer zancadillas constantemente, a destruirlos con nuestros comportamientos, a hablar mal y creer que si a otros les va mal es sinónimo de que a nosotros nos va bien o, en el mejor de los casos, llegamos a ser totalmente indiferentes de su suerte, centrándonos de manera egoísta en nuestra tarea existencial y despreciando lo que no sea nuestro.

Todo eso hay que desterrarlo de nuestra vida para ser “benditos”, esto es, unos que bendicen, que dan a vida a los demás. La vida de un creyente transcurre por otros caminos. Amamos al otro y sabemos que, de alguna manera, su suerte está ligada a la nuestra. No soy un creyente por ser religioso. Pues conozco a más de un religioso que no cree ni en las mismas normas que cumple.

“Feliz porque has creído” ¿En el contexto del relato qué significa haber creído? Por lo menos tres cosas:

1. Se tomó en serio la Palabra dicha por el ángel, es decir, le da el sentido y la importancia que tiene, reconoce en ella un valor determinante para su vida. Sabe que no está jugando, sino es lo que Dios quiere de ella. Este es un punto importante, porque muchos de nosotros nos decimos creyentes, pero somos incapaces de tomar en serio la Palabra de Dios, creemos que con Dios se puede jugar. ¿Cuántos hacen el esfuerzo por comprender lo que Dios quiere? Tomarse en serio la Palabra es obedecer, y obedecer implica acatar aunque no se entienda mucho, aunque no se esté de acuerdo. Porque algunos quisieran convencernos de que sólo se obedece a Dios cuándo se está de acuerdo con Él, y eso equivaldría a pensar que somos quienes decidieran por Dios qué debe hacer.

2. Abandonarse en el poder dador de vida de Dios. Muchas veces me he preguntado ¿cómo asumió María todo ese riesgo de quedar embarazada así? Y la respuesta sigue siendo: porque creyó. Ella siente que la razón no da para entender lo que se le está proponiendo; pero cree en el que le habla y por eso se abandona. No sé, pero tengo dudas de que esa sea nuestra fe. Creo que, más bien, somos de los que ponemos condiciones, de los que decimos: hago eso, pero a cambio de qué. No hemos entendido que quien ama, cree al otro totalmente.

3. Confía en la fidelidad de Dios para cumplir las promesas. Miremos que todo lo que le dan a cambio son promesas. He imagino que confiar en ellas, desde siempre, ha sido un problema; mas María conoce de quién vienen esas promesas y sabe que no falla, sabe que en el pasado ha actuado en su favor y, por eso, acepta; pues sabe que Él no se muda, ni se cambia. Es fiel.

Entiendes por qué creo que no tenemos fe. Todo nos desespera, nos angustia, nos desestabiliza, nos genera angustias y preocupaciones. Se nos olvida que confiamos y creemos en Él. Vivimos cumpliendo normas religiosas, pero no tenemos una relación existencial de fe, que nos permita estar serenos, tranquilos y llenos de fuerza.

Te aseguro que si creyéramos de verdad -y ojo que estoy dudando hasta de la mía- tendríamos más paz y estuviéramos motivados siempre para salir adelante. Te invito a que tomes en serio tu experiencia religiosa, para que sirva de algo; pues una fe inútil es el peor de los negocio, es como un placebo.

www.elmanestavivo.co

8 comentarios:

pamita dijo...

Encontrar la fe verdadera en todos los espacios y momentos de la vida es muy dificil,ya que las circunstancias aveces son tan crueles que matan el espiritu del que no esta fortalecido y no entiende que es la voluntad del padre y que despues de cada noche renace un nuevo, aunque tambien dude, aunque me desespere,aunque llore le creo y lo amo.

TALLER PUROCUENTO dijo...
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TALLER PUROCUENTO dijo...

No hay felicidad mayor que la que da la FE, se trata de una felicidad que viene de la paz. Pero nada más complejo que nosotros, que nos parecemos mas a Pedro caminando sobre las aguas que a Maria. Pero nada me desanima porque Dios se ha glorificado en los incrédulos para evangelizar, es el caso de Tomás que llegó a la fe desde la duda. Creo que la fe también es una gracia y como tal hay que pedirla al padre, desearla con todo nuestro corazón. Somos muy buenos para pedir toda suerte cosas al padre, pero cuantas veces pedimos fe?

TALLER PUROCUENTO dijo...
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TALLER PUROCUENTO dijo...
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Jazhiel dijo...

Quisiera ponerme en contacto con el P. Alberto Linero, atte: Jazhiel Vázquez de Monterrey, NL. México. jazhiel.vazquez@hotmail.com

Anthony dijo...

Padre Alberto, Usted es Un Profeta, Dios le Bendiga y lo ilumine cada día más, Lleno del Espíritu Santo. Su palabra me confirma todos los días de mi vida; Que el mundo será mejoren la medida en que cada quien se mejore a si mismo. quiero ser un eco de sus palabras para compartirlo con cada persona contacte cada Día de mi vida.
Gracias- Anthony Henriquez.
Anthonymacpcstore@gmail.com
Caracas - Venezuela

cesarago dijo...
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