lunes, 7 de noviembre de 2011

Vicios que desafían la felicidad

Me pregunta un joven qué son los siete pecados capitalinos. Me reí y le expliqué que no son capitalinos, sino que son siete pecados capitales. El Papa San Gregorio Magno en el siglo VI realizó una lista de siete pecados que consideraban los más vicios más populares de la sociedad de su tiempo. Los vicios pueden ser catalogados según las virtudes a que se oponen, o también pueden ser referidos a los pecados capitales que la experiencia cristiana ha distinguido siguiendo a san Juan Casiano y a san Gregorio Magno (Mor. 31, 45). Son llamados capitales porque generan otros pecados, otros vicios. Son la soberbia, la avaricia, la envidia, la ira, la lujuria, la gula, la pereza. (Catecismo de la Iglesia Católica, No 1866).

Cada uno de esos pecados, de esas maneras equivocadas de asumir la existencia, nos lleva a alejarnos de lo que deberíamos ser si decidimos ser felices. Creo que es más que claro que aquellas personas soberbias, los que no miran a los otros como iguales sino como inferiores, los que tienen palabras ofensivas para otros, los que se creen perfectos sin serlo y que subestiman al resto de la humanidad, esos no pueden ser felices porque nadie los quiere de verdad. También aquellos que viven para tener, para poseer, para consumir, esos que creen que sólo serán felices si logran tener y tener más cosas, más botones para espichar, más cosas para mostrar que ellos son valiosos porque pueden ostentar, esos tampoco pueden ser felices pues nada de lo que se tenga da felicidad, ninguna cosa puede ocupar el lugar principal del corazón.

Tampoco son felices aquellos que viven llenos de envidia, que se dejan amargar porque a otros les va bien, porque tienen lo que yo no tengo, porque van donde yo no puedo ir, porque viven donde yo no puedo vivir; cuando dejo que la envidia me gane la partida, entonces me vuelvo alguien frustrado porque siempre buscaré compararme con aquellos a quienes veo como mejores. Qué puede ser feliz alguien que deje que su corazón esté gobernado por alguna de esas fuerzas que nos encierran y nos alejan de lo que deberíamos ser.

Piensen un poco, en las veces en las que hemos equivocado nuestras acciones porque estamos llenos de ira, movidos por la rabia que nos enceguece y que nos lleva a, incluso, disfrutar del daño que hacemos a los demás. Sin embargo, ese es un precio muy alto, una factura, que debemos pagar pues la ira nos aconseja que hagamos lo que no está bien en medio de ese estado de alteración que se apodera de nuestro corazón. No podemos ser felices si dejamos que gobierne nuestros actos, porque tiene la capacidad de convencernos de que estamos haciendo bien cuando estamos haciendo mal; porque con rabia, uno cree que es válido pegarle a alguien, que está bien gritarlo, que está bien ofenderle pues se lo merece por lo que hizo y debe ser castigado.

La lujuria es un pecado que tiene pinta de bueno, más en esta sociedad en la que se nos dice que lo más importante es el placer, lo rico, lo agradable; y yo no creo que sea malo el placer, pero sí considero como dañino que sólo pensemos en tener placer, que vivamos pensando solo en lo agradable, porque en la vida lo importante se construye con sacrificio, disciplina y renuncias, aplanzando el placer, dosificando las satisfacciones, creando un plan, un proyecto a largo plazo que postergue la recompensa muchas veces. La lujuria nos hace creer que hay que agotarlo todo, ya, aquí y ahora.

En eso se parece a la gula que es la incapacidad de parar en lo que es bueno hasta hacerlo dañino. Bueno es comer, pero en exceso ya no lo es tanto. Bueno es hablar, pero hay quienes no saben cuándo callarse, ni qué es mejor no decir. La gula consiste en la loca incapacidad de regularse. Y, por último, la pereza que no es un justo descanso, sino la incapacidad verdadera de hacer algo que se debe porque supone desacomodarme; sin embargo, cuando dejamos que esa sea nuestra lógica de vida, entonces nos vemos perdidos porque nada se consigue sin que lo trabajemos, sin que apostemos por ello con grandes porciones de esfuerzo y sacrificio.

10 comentarios:

Claudia dijo...

excelente!! me gusto mucho

john Fredy Gomez dijo...

Excelente de gran ayuda para cada uno de nosotros, ya que tratando de no caer en estos excesos..podremos llegar hacer mejores personas y mejores con Dios.

jeannette dijo...

Qué gran alimento para el alma, el conocer e informarse, para que el Espíritu Divino obre ayudándonos a limpiarnos de este cúmulo de pecados que al final en alguna dosis los tenemos. Bueno profundizar sobre cada uno de ellos y las legiones que trae consigo cada uno, así empezar a limpiar el alma! podría añadir una oración de limpieza del alma al final? Una que nos lleve a una buena confesión y al propósito de enmienda para no seguir en lo mismo! algo así como el salmo 50. Gracias Padre Linero.
J.L.V.

Manuel dijo...

Me parece genial esta manera de explicar por qué los pecados son tales. No son cosas prohibidas por capricho divino ni por que lo diga una escritura; son impedimentos a nuestra propia felicidad (y a menudo a la de otros).

Y este es un momento perfecto para ver la relación entre gula y lujuria. Ambas son en esencia lo mismo: buscar lo agradable incluso cuando hacerlo causa más perjuicio que beneficio.

Sin embargo, tradicionalmente la Iglesia asocia todo lo sexual con lujuria, incluso cuando, lejos de ser perjudicial, el sexo puede ser sano y beneficioso para cuerpo y mente. Y a la vez, muchos de los que así opinan están gordos por comer lo que su cuerpo no necesita y no hacen ninguna clase de ejercicio que mantenga su cuerpo sano. ¿Pensarán quizás que intentar tener un cuerpo sano es soberbia? ¿O será quizás cosa de pereza?

Va siendo hora quizás de replantear algunos de estos aspectos. Ahí lo dejo.

ednalisa dijo...

que buena explicacion de los 7 pecado capitales, as{i se entiende mucho mas
muchaaaaas gracias padre Linero por es lo quiero tanto

ednalisa dijo...

me parece muy buena la explicación que hace el padre sobre los siete pecados capitales me quedo todo mucho mas claro

ADRIAMNYS GUZMAN dijo...

Espectacular padre linero me aclaro muchos interrogantes que tenia de los pecados capitales. me gusto mucho la forma en como explico cada una por que fue claro y conciso.
Bendiciones!!

BELLY dijo...

gracias por abrirme los ojos en este día estaba en un estado emocional critico hasta pensaba en tomar algo para el sueño eterno estaba angustiad y se me dio en abrir esta pagina como si dios me esta mostrando otro camino por el cual debería tomar y el que yo pensaba, esta equivocadisima, me tranquilizo mucho al saber que no estaba en lo correcto y puedo cambiar muchas cosas gracias dios por no dejarme morir en la ignorancia, voy a dar lo mejor de mi para cambiar mi aptitud con los demás y con migo misma DIOS SIEMPRE ESTAS CON MIGO Y NUNCA ME ABANDONAS... iluminarme todos los días de mi vida como hoy y perdona todos mis pecados que yo haré lo posible por no cometer mas teamooooo.

Sandra Patricia dijo...

Gracias padre, que cantidad de verdades escritas en unas lineas, creo que todos tenemos uno, varios o todos los pecados capitales y la lucha de nosotros los cristianos catolicos que sabemos no esta bien es el dia a dia buscando la santidad que nos dice la biblia, no es la perfeccion porque esa es una caracteristica que solo Dios tiene y que bueno es contar con un gran pastor como Ud que nos muestra el camino de una manera tan facil y divertida como si fueramos niños. Un abrazo padre y mil gracias por sus escritos tan evangelizadores se le quiere y admira mucho

La Mitad De Mi Vida dijo...

Me encanta.... Mi ex seguia al pie de la letra esos mandamientos gracias a Dios y me aleje de EL, Dios sabe como hace sus cosas!